Antiguos pobladores

Los pastos

La sociedad pasto, una de las más numerosas de la región comprendida entre el actual departamento de Nariño en Colombia y la región de Carchi en el Ecuador; vivió en poblados de hasta cien bohíos sobre las cimas de las montañas y en laderas de poca inclinación.
Económicamente los pastos fueron muy productivos pues aprovecharon la diversidad de pisos térmicos y ecosistemas presentes en su territorio, para obtener diferentes clases de alimentos empleados en su dieta diaria o para el comercio. Este sistema conocido como microverticalidad es facilitó el contacto con sociedades vecinas de las tierras húmedas y selváticas del litoral pacífico y del Amazonas.
Entre los pastos del siglo XVI, al parecer, no existió una marcada estratificación social y aunque su organización socio-política se caracterizó por la formación de cacicazgos, algunos de los cuales se unieron formando federaciones, el estatus y el poder no se sustentó en la posesión de bienes suntuarios sino que, posiblemente, fue ejercido a través del control y dominio sobre las principales tierras de cultivo.
El cargo de cacique era de carácter hereditario y de por vida. Al morir el principal era reemplazado por su hijo mayor y, en ausencia de éste, por su hija. La unión entre cacicazgos y federaciones se mantuvo viva a través de la cooperación y de la amistad, producto del comercio y de los intercambios matrimoniales.
Los pastos fueron hábiles tejedores que implementaron diversas técnicas en el tejido del algodón y de otras fibras vegetales. En arcilla elaboraron ánforas, cuencos y copas decoradas con la técnica de la pintura positiva, que sirvió para ilustrar con gran realismo aspectos de su entorno y de su vida cotidiana como la danza, la guerra, la caza, la pesca y el ritual. En metal, piedra y arcilla representaron algunos de los animales propios de su hábitat, como venados, zorros, monos, arácnidos y diversidad de aves.
Los pastos enterraron a sus muertos en tumbas poco profundas de pozo directo con cámara lateral, acompañados de comida, hachas en piedra y algunas veces con sencillos objetos de metal como resortes, narigueras y pectorales circulares.
Los pastos vieron llegar a los españoles, procedentes del sur, a mediados del siglo XVI.

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